Matza Maranto

Nació en Ocozocoautla de Espinosa, Chiapas. Doctora en Ciencias Sociales y Humanísticas en el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA). Es autora del poemario Atajos para llegar a nadie (SE del Estado de Chiapas, 2011), Peldaños (UNISON, 2012), Trozos de azogue (Nueva York 2013), Ajedrecístico (CONECULTA, 2018) y La felicidad era un pequeño trozo de mármol (Los libros del perro, 2021). Su trabajo de investigación está incluido en el libro Tomar la palabra (Juan Pablos Editores, 2016). Fue becaria del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico 2011 y es Premio Estatal de la Juventud 2010 en la categoría de Poesía.

Barlovento

Concord 1710

El mundo resumido
en el punto de luz entre África y el Caribe.
Antes de izar banderas negras,
yo era otro.
Usurpé nuevos nombres
anduve perdido en andanzas.
El tiempo
tenía la cadencia de un adagio.
Fui Concord
nací bajo el azul y rojo del porvenir,
no auguraba mi destino.
Mi vaivén fue interrumpido,
la infinitud del océano
sabe de caprichos.
Una vez llegados al mar
no volveremos a ser los mismos.

La Concorde 1712

La tarde se desdibujaba,
mi timón no reconocía aquellas manos,
viré varias veces,
ante el sol sumergiéndose.
Resistí.
Alguien ancló mi pasado,
sin dejar estela.
Gritan:
¡La Concorde!
No pude defenderme.
Nada quedó de mí,
de la sencillez de mi equipaje.
Me abordaron
hombres encadenados al mar.
Me pertenecían
así lo dictaban los pasos sobre cubierta,
con los talones desnudos y la mirada baja.
Cada parte de mí
es una cárcel de salitre.
La voluntad es lo único que a nadie salva.

Queen Anne´s Revenge

Renací.
Habité el filo de la navaja.
Mi nombre engalanó un reino;
fui su venganza.
Rompí olas y marejadas.
La penitencia fue sobrevivir.
Sobre el océano
cuando el viento sobornaba mi brújula,
yo era un gigante en duermevela.
Un pirata me bautizó
Queen Anne´s Revenge
Y yo que sabía
de esclavitudes y desgracias,
fui habitado por el oro.
No dejé
que la muerte majestuosa me tocara.
Tenía el equilibrio de altamar.
Conocí la voz de los vencidos.
Poseí el embrujo de la lealtad,
creí en aquel hombre a mi timón,
en su mirada
se reflejaban las respuestas.
Barbanegra:
En ti se trazó mi destino.

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